domingo, 30 de septiembre de 2018

AYUDA PSICOLÓGICA


Tras el diagnóstico, mi cuerpo y, sobre todo, mi mente, se quedaron sin energía…

El apocalipsis llegó a mi mundo, no me lo podía creer… no me podía estar pasando a mí, qué había hecho yo para merecer eso… En esos momentos, ni mi cuerpo (por el brote y el cansancio propio de la enfermedad que acarreaba) ni mi mente (que no se lo acababa de creer y menos todavía pensaba que podría llegar a asumirlo) podían coordinar como normalmente deberían hacerlo. Era pues, aquello, un auténtico cataclismo.

No llegué a caer hasta el fondo, pero me vi totalmente hundida (siempre, y, no sé el por qué, dejo guardado en la recámara de mi vida, un poquito más de fuerzas para seguir luchando y no conseguir tocar ese fondo, que de cerca lo vi tantas veces, siempre hay ese algo, que me impulsa hacia arriba hasta poder llegar a la superficie y ser capaz de respirar, aunque solamente sea otro poco más, para recargar pilas); fue entonces cuando me decidí a ir al psicólogo; decisión por la cual no puedo estar más orgullosa…

Como por la seguridad social me iban a tardar en llamar de cita a cita a la raya de uno o dos meses, decidí ir por lo privado ya que, necesitaba ir todas las semanas por un tiempo, hasta que fuera asimilando mi enfermedad y consiguiendo poco a poco deshacerme de esa NEGACIÓN que impera a raíz del diagnóstico desde un principio…

Ahí fue donde conocí a mi psicóloga, Rosa; ella me aprendió a llevar la situación y dirigió mi mundo esclerótico para que mi camino fuera, dentro de lo que cabe, menos tortuoso… Gracias a ella, conseguí ver las cosas de diferente manera, gracias a sus palabras, su forma de hablar tan dulce y a  la vez, tan directa; aunque he de reconocer, que pese a su ayuda, yo no pude ver de otra manera tan distinta a ahora, la EM  ya que, hasta que no me dijeron que “una” resonancia “al fin” había salido bien, no puede dejar atrás mi negación… a partir de ese momento, las palabras de Rosa empezaron a hacer mella real y concienzudamente en mi cabeza (no es que antes no le hiciera caso, ni mucho menos, desde el momento que empecé con ella, me lo tomaba muy enserio, pero en mi interior, seguía negando y negando, porque no veía ninguna evolución positiva en mi enfermedad, al contrario, todo era malo y más malo).

A medida que iba mejorando mi estado anímico, me iban espaciando más las citas de una a otra y así hasta que fui dejando de ir (aunque siempre lo tengo en mente, porque sé, que cualquier bajón para nosotros es muy dañino, entonces yo misma veo cuando necesito hablar con ella, con mi “salvadora mental” jejeje ). Gracias Rosa, te estaré eternamente agradecida, aunque sé que es tu trabajo, pero es difícil encontrar un buen profesional y más aún que congenies con alguien a la primera, y tú lo conseguiste conmigo.

Si me dejáis daros un consejo, ante cualquier problema que os afecte más de la cuenta, que no veáis salida, sea por enfermedad o por lo que sea, acudir al psicólogo (no es un “loquero” como antiguamente se decía), es muy beneficioso para poder afrontar circunstancias de la vida y poder seguir adelante; eso sí, hay que buscar a alguien con el que se congenie, alguien que te haga sentir como con cualquier amigo de tu entorno, alguien en que confíes plenamente y te haga transmitir en palabras lo que realmente piensas, sin miedos, sin temores al qué dirán… Si no es así, será mejor que busquéis otro psicólogo, hasta que deis con el adecuado porque sino, no servirá de nada; y no solamente los profesionales deben cumplir unos requisitos… también nosotros, por ejemplo y lo más importante, es ir con la verdad por delante, que nunca se os olvide, porque entonces todos estaremos perdiendo el tiempo…

“EL PESIMISTA ES ALGUIEN QUE SE QUEJA DEL RUIDO, CUANDO LA SUERTE GOLPEA EN SU PUERTA”

jueves, 27 de septiembre de 2018

FIN DE LAS VACACIONES, VUELTA A LA RUTINA...

Pero qué rápido pasan las vacaciones… un visto y no visto… los días no deberían pasar tan deprisa, ojalá fueran relajados y pausados como mis piernas piden paso una a la otra para caminar, mientras mi cerebro va a “ralentí” enviando la señal de aprobación jajaja… pero lamentablemente los días de vacaciones no tienen EM…

Me relajé, quité estrés de encima, y sobre todo… hasta llegué a pensar que mi “enemiga” se había quedado en tierra jajaja… pero no (que ingenua soy por favor… eso es imposible), ella estaba allí, solo fue un sueño tonto… al quinto día, ya me vino a decir:
  • -           Eeehhh no te emociones que sigo aquí, solamente te di unos días de descanso…

Todo mi gozo en un pozo, pero “que me quiten lo bailao”

Aguanté bastante bien, para haber salido del último brote unas semanas antes. Tomé el sol (poquito, porque no podemos exponernos mucho) con cuidado poniendo crema solar del 50, con gorra, y controlando no estando mucho tiempo, así que ponía una camiseta o iba a bañarme… Es un quiero y no puedo, porque, te dicen que no te expongas mucho al sol, sobretodo directamente, pero es que también, el sol es necesario para tener nuestra vitamina D en sus valores…

A partir del día en que mi “enemiga” salió a la luz… fue cuando estuve un poco pachucha… la pierna del lado derecho (que es el lado en el que me quedaron las secuelas de casi todos los brotes) al caminar me fallaba o me costaba mucho moverla, me arrastraba un poco y me dolía; así que cada banco que veía, me sentaba un poco a descansar, como yo digo, a engañarla un poco, porque así al levantarme caminaba mejor, pero nada, no me valía el engaño ni para 200 metros, pero algo es algo… 

En cambio, el lado izquierdo que fue donde tuve el último brote, recuperó casi al completo y no me dio nada de guerra, salvo el brazo que sigue un poco patoso, sobre todo la mano, pero mucho mejor de cómo estaba…

En el avión, ¡ay en avión!... no había vuelto a volar desde que me diagnosticaron, y, noté muchísimo la falta de equilibrio, que perdí en uno de los primeros brotes; en el despegue y el aterrizaje lo pasé realmente mal, porque, no sé cómo explicarlo, es así más o menos como si estuviera dando vueltas sobre mí misma y a la vez levitando, vamos como si fuera un astronauta en la luna y a la vez, como si mi cerebro estuviera montado en una noria… el resto del trayecto muy bien como siempre (menos mal que no hubo turbulencias, porque si no, creo que preferiría tirarme por la puerta de emergencia y seguro que no desperdiciaría tanta adrenalina…). ¿Qué saco en conclusión de esto? Pues que ahora si voy a un parque de atracciones… “me doy por muerta”

En resumen, con mis más y mis menos… fueron unas vacaciones en las que pude desconectar, sentir la tranquilidad que me transmite el sonido del mar… y sobre todo, que pude sentir aunque solo fueran unos días… que mi sombra iba detrás de mí y no delante como siempre incordiando, pude liberarme de ella y… ¡jolin!, eso sí es una sensación de la que puedo estar contenta, mi mundo se paró y volví a sentir que era YO, YO SOLA, SIN ESA CARGA QUE DIA A DIA LLEVO A CUESTAS, por ello, y sin que sirva de precedente:
  • -      ¡GRACIAS EM, GRACIAS POR DEJARME RECORDAR COMO ERA MI VIDA SIN TI!

Pese a todos estos ligeros imprevistos, mi balance del viaje, como no, ha sido POSITIVO, y así seguirán siendo mis “retos, inconvenientes, bajones, subidones, miedos, tropezones… llámalo x”. SIEMPRE POSITIVOS

Y estas vacaciones no hubieran sido tan geniales… sin esos “personajillos” que me acompañaron, que me entienden, se preocuparon por mí, y me lo daban todo sin pedir nada a cambio y sobre todo, tuvieron esa EMPATÍA que debería tener todo el mundo.


  • ¡¡¡MUCHAS GRACIAS CHICOS!!!! 

martes, 18 de septiembre de 2018

¡¡¡CERRADO POR VACACIONES!!!



Os informo que voy a estar ausente una semana, me voy a tomar unas vacaciones que, después de estos 2 años que llevo a base de malas noticias e intranquilidad… creo que me las merezco y sobre todo… ¡LAS NECESITOOOOOO!

Voy a estar el máximo de tiempo desconectada de las redes, del blog… del mundo en general; aunque os vigilaré de vez en cuando por Facebook y Twitter (solamente por si hay alguna urgencia… jejejeje). No escribiré aquí en el blog, pero me llevo mi libretita de apuntes por si se me ocurre algo que transmitiros (o alguna de esas “reflexiones” que hago muy a menudo) cuando llegue a casa, para que no se me olvide… porque la verdad es que últimamente según se me vienen las cosas a la cabeza, de igual modo se van… serán los años que ya pesan, jejejeje

Necesito relajar completamente, que vuelva la tranquilidad a mi cuerpo y mente… escabullirme de todo, y no pensar en nada… ni en “ella” (aunque claro está que también tiene billete de ida y vuelta junto al mío).

¿Estáis intrigados por saber a dónde me voy eh…? Jajajaja

¡¡¡¡MALLORCA!!!!!